Eventos oceanográficos de alta y baja frecuencia en El Océano Pacífico Ecuatorial Este. Evaluación de su seguimiento y predicción

Franklin I Ormaza-González

Resumen


Los eventos oceanográficos de alta  (El Niño, La Niña) y baja frecuencia (Pacific Interdecadal Oscillation, PDO) provocados por acumulación y liberación de contenido de calor en la capa de 0-500 m de profundidad,  y que se extienden desde oeste al este del Océano Pacifico ecuatorial (20N a 20S) interactúan de manera compleja e intricada que derivan en la dificultad de entenderlos y más aún predecirlos. Los PDOs tienen una duración de alrededor de 20 años en la fase caliente y 25-30 años en la fría, mientras que los Niños 2-7 años con duración de meses y los eventos fríos como La Niña son interanuales en duración. Súper eventos calientes 1982-1983 y 1997-1998 castigaron al país (y a la región) de manera dramática: provocando pérdidas económicas que superaron los tres mil millones de US dólares; segando la vida de >250 personas; y afectando a los sectores agrícolas y pesqueros por la ingente pérdida de producción. Estos dos eventos se dieron durante un PDO caliente (1976-1999); actualmente estamos en un periodo frío (2000-2025/2030) lo que origina eventos calientes de alta frecuencia sean menos frecuentes e intensos. En el mes de febrero-marzo del 2014 una onda Kelvin, que transporta calor desde oeste a este, llegó a las costas de Ecuador y Perú provocando anomalías térmicas sub-superficiales de hasta 5°C.  Éstas aunque han disminuido (máximo 3 C) se han mantenido hasta la presente aunque las anomalías de contenido de calor en la columna de agua del Pacífico Central ecuatorial (180-100W) han disminuido de 1.9°C en abril a 0.1°C en julio. Existen opiniones divididas sobre la ocurrencia del Fenómeno de El Niño y su intensidad también está en discusión. Este trabajo evalúa una serie de variables oceanográficas en tiempo de manera transversal y horizontal con datos e información disponibles en la web  como son los índices ONI y MEI, PDO, nivel medio del mar, contenido de calor, profundidad de termoclina, intensidad de la contracorriente sub-superficial Cromwell, Corriente Humboldt, posición de la Zona de Convergencia Intertropical (ZCIT), resiliencia de los vientos de este a oeste., etc. Al momento (julio 2014), la información y datos en su contexto indican (a pesar de sustancial disminución de las anomalías de contenido de calor), que se debe esperar 8 semanas para tener un claro escenario.  Al mismo tiempo algunas variables sugieren que el evento no está originado aún. Uno de los índices (ONI) se mantiene en +0.2 C desde abril a junio; este debe promediar >+0.5 por tres meses consecutivos. Además varias condiciones no se han cumplido (e.g. la termoclina está a 30-50 m profundidad, la ZCIT está en posición normal, 5-10N; los vientos soplan a alrededor de 10 m/s, nivel medio del mar es en promedio <10 cm, etc.); y que si se da, la intensidad debe ser menor al rango moderado o débil. Además se debe considerar que estamos en un PDO frio, i.e., existen posibilidades (climatológicas) de que el Niño no ocurra, tal como en el 2012 y que solo ocurra un evento Modoki. Sin embargo, aunque la intensidad del potencial El Niño sea débil, las consecuencias pueden ser devastadoras, sobre todo en el tema de inundaciones dado la precaria situación de los canales fluviales, poco o ningún dragado de ríos, deforestación, mayor área pavimentada en las ciudades, etc. Igualmente, un breve análisis en relación a posibles índices pesqueros (peces pelágicos pequeños) se realiza para cruzar la información oceanográfica.

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DOI: http://dx.doi.org/10.19239/riidv1n3p1

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